viernes, 6 de diciembre de 2013

Hidratación

La deshidratación afecta en primer lugar a la sangre y después a todo el cuerpo. La sangre se espesa y aumenta la aglutinación de células rojas y blancas. A causa de esto:
  • Disminuye el transporte de oxígeno hacia la musculatura, se produce menos energía y el rendimiento es menor.
  • Llega menos oxígeno al hígado lo que provoca que las células hepáticas descompongan más lentamente los metabolitos. Como consecuencia llega antes el cansancio.
  • Disminuye el transporte de oxígeno al cerebro, lo que diminuye la concentración y la coordinación.
  • El transporte de calor interno hacia la piel se ve mermado, aumentando de esta manera la temperatura de los órganos internos, como consecuencia disminuye el rendimiento de los órganos    y en casos graves, provocando daños orgánicos.

Al envejecer vamos perdiendo la sensación de sed por lo que es importante hidratarnos aun cuando no tengamos sed, tanto más cuanto mayor es nuestra edad.
Por otro lado algunos profesionales de la salud especializados en medicina evolutiva indican que debido a la alimentación y el ritmo de vida que llevamos en la actualidad hemos perdido por completo la sensación de sed, y que para volver a recuperarla deberíamos dejar de beber durante tres días.

Casi todos los autores coinciden en que la cantidad de agua debe estar en torno al litro y medio al día.
Es muy recomendable beber un par de vasos de agua al levantarse, así conseguimos una mejor hidratación y activamos los mecanismos de limpieza del organismo.
No se debe consumir agua en las comidas ya que la ingesta de líquido inhibe las contracciones peristálticas del estómago entorpeciendo la digestión. Lo mejor es beber media hora antes y dos horas después de comer.



Un abrazo

Fco. A. Legaspi


Fuentes: 

 ¿Qué es una dieta sana? (Itziar González de Arriba y Sandra Sánchez Jorge)

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